lunes, 6 de junio de 2011

Vargas Llosa, un liberal democrático progresista

Es conocido que el escritor peruano Mario Vargas Llosa, al igual que la mayoría de los intelectuales y personas de la cultura de su generación, simpatizó inicialmente con los "ideales" del socialismo y de la revolución cubana y que, en la actualidad, es el principal referente latinoamericano del liberalismo, por lo cual injustamente lo encasillan como de "derecha".

Sin embargo, al igual que otras corrientes de pensamiento, el liberalismo tiene varias expresiones que van de la derecha a la centroizquierda: desde la más utópica como el libertarianismo y anarco-capitalismo norteamericano, el laissez faire del siglo XIX, el neoliberalismo de la economía social de mercado posterior a la Segunda Guerra Mundial, el liberalismo conservador, el democrático y el progresista. Y si bien Vargas Llosa llegó a Buenos Aires a participar de la inauguración de la Feria Internacional del Libro, él también será esta semana uno de los expositores en la reunión anual de la Sociedad Mont Pelerin (SMP).

Esta última, fundada en una localidad suiza en la posguerra por los principales referentes de la Escuela Austríaca de Economía, como Ludwig von Mises y Friedrich August von Hayek, reúne a intelectuales, académicos y activistas del liberalismo clásico.

Entre los miembros de la SMP, cuya coincidencia total es la defensa del Estado mínimo, también podrán encontrarse diferencias, como en materia de libertades civiles y política exterior entre los sectores conservadores y los libertarios, como el Instituto Cato.

Este último es el think tank de libre mercado más influyente de los Estados Unidos, cuyas posturas incluyen las críticas al intervencionismo militar en el extranjero, la propuesta de abolir el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y hasta su rechazo al embargo norteamericano a Cuba, que es citado por la dictadura castrista en sus fundamentos ante la votación sobre el tema en la Asamblea Anual de la ONU.

Está claro que el último Premio Nobel de Literatura no está enrolado en las corrientes liberales de pensamiento que convoca a los participantes de las reuniones de la MPS, lo cual surge de sus artículos y conferencias. Vargas Llosa defiende el principio de subsidiariedad del Estado, incluyendo el acceso a la educación y la salud públicas, por lo cual su hijo Álvaro lo califica de socialdemócrata y que además admira al Nobel de Economía Amartya Sen, para quien las libertades democráticas también forman parte del desarrollo.

En realidad, el escritor y político peruano es un liberal democrático-progresista, ya que prioriza la defensa de las libertades civiles y políticas, la vigencia irrestricta del Estado de derecho, condena todo tipo de dictaduras y destaca las gestiones exitosas de gobernantes de la izquierda democrática pro-mercado en Latinoamérica. Por eso, no llama la atención que apoye a Ollanta Humala frente a Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial en su país, coincidiendo con el diagnóstico de analistas que conocen muy bien la realidad peruana y que afirman que el líder nacionalista no seguirá finalmente el camino bolivariano de Hugo Chávez.

Precisamente, su apoyo a Humala ha llevado a que algunos intolerantes de la derecha le expresen que mejor se dedique a la novela y que no opine sobre política, lo cual está en línea con la visión antiliberal de considerar como "idiota" a los que piensan diferente.

En realidad, la influencia política de Vargas Llosa sería mayor en América Latina si en lugar de compartir casi en exclusividad paneles con referentes ciertamente de derecha como el español José María Aznar, el colombiano Álvaro Uribe y el boliviano Jorge Quiroga se lo viera más en encuentros públicos con el chileno Ricardo Lagos, el brasileño Fernando Henrique Cardoso y el español Felipe González, tan liberal-progresistas como él.

Lo importante es que Vargas Llosa es fiel a sus convicciones y no adapta el discurso al público que lo invita. Por ejemplo, en su participación en el vigésimo aniversario del influyente Instituto Libertad y Desarrollo, realizado a mediados de diciembre del 2010 en Santiago de Chile, no dudó en referirse como "dictadura" al régimen autoritario de Augusto Pinochet, aunque varios de sus anfitriones hayan sido sus ex funcionarios y simpatizantes. En definitiva, si hay una persona a la cual no le cabe el dicho "dime con quién andas y te diré quién eres" es al Nobel de Literatura 2010, quien finalmente inaugurará la Feria del Libro, pese a que se opongan por mal informados algunos iluminados de entrecasa.
por Gabriel Constancio Salvia. Director general del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal).

sábado, 4 de junio de 2011

22 Años - Honremos a los «Héroes de Tianamenm» y a todos quienes luchan por la Libertad

Hace 22 años que el Ejército Popular de Liberación disparó contra manifestantes pacíficos en Pekín y otras ciudades, matando a centenares, si no miles, de estudiantes y simples ciudadanos que se habían congregado en demanda de un gobierno más abierto y receptivo. 
En los dos decenios transcurridos desde la fuerte represión de los manifestantes desarmados, el gobierno chino se ha desentendido de todo llamamiento que se le hecho para que ofrezca una explicación más transparente y sincera de lo ocurrido en la plaza de Tiananmen y sus alrededores el 3 y el 4 de junio. Lo que muchas personas llaman “matanza”, es calificado ahora por el Partido Comunista Chino de simples “disturbios políticos”. Esta semana, China ha abierto sus archivos nacionales secretos, pero ha justificado la necesidad de mantener en secreto todo documento histórico sobre la plaza de Tiananmen (y otros desagradables disturbios) para no dañar la “intimidad” o la “reputación” de nadie.

Pero las brutales tácticas y las subsiguientes medidas represivas aplicadas por el gobierno para suprimir el movimiento prodemocrático de 1989 dirigido por los estudiantes no son sólo historia. Son una herramienta permanente, utilizada para eliminar incluso la posibilidad de cuestionar el monopolio del poder del Partido Comunista. Su uso menoscaba de manera habitual la libertad de expresión, asociación y reunión, proclamada en la propia Constitución china.


Recientemente, el gobierno ha respondido a los alzamientos populares de Oriente Medio y el Norte de África intimidando, amenazando o deteniendo a toda persona que le parece potencialmente capaz criticarlo abiertamente. 

Desde finales de febrero, Amnistía Internacional ha documentado más de 130 casos de activistas, blogueros, abogados y otras personas que han sido detenidos por la policía, sometidos a seguimiento e intimidaciones por las fuerzas de seguridad o desaparecido. Algunas de estas personas son veteranos del movimiento estudiantil prodemocrático de 1989 que han vuelto a ser víctimas de persecución. Muchas se enfrentan a cargos imprecisos y potencialmente adaptables a cada caso relacionados con la “incitación a la subversión”, como los "cargos contrarrevolucionarios" que se utilizaron ya ampliamente en la represión de 1989. Entre ellas se encuentran:

Chen Wei: Activista de Sichuan a quien se llevó la policía el 20 de febrero y acusado desde entonces de “incitar a la subversión del poder del Estado”.

Ding Mao: Activista también de Sichuan y fundador del Partido Socialdemócrata, grupo al que se niega la legalización. La policía lo detuvo el 19 de febrero, y ha sido acusado también de “incitar a la subversión”.

Li Hai: La policía detuvo a Li Hai el 26 de febrero, acusado de “causar problemas” por difundir la “revolución jazmín” de Oriente Medio. Actualmente está bajo vigilancia y en espera de juicio. Li Hai fue encarcelado a mediados de la década de 1990 por "divulgar secretos de Estado" a raíz de que elaborara una lista de personas encarceladas tras las protestas de Tiananmen de 1989.

Wang Lihong: Ex médico, Wang Lihong fue sometida a vigilancia el 20 de febrero y detenida al día siguiente. Está acusada de “congregar a una multitud para alterar el orden público”.

El gobierno chino utiliza cada vez más el cargo de “incitar a la subversión del poder del Estado” para encarcelar a sus detractores. El Nobel de la Paz Liu Xiaobo y el activista Liu Xianbin, que participaron en la redacción de la Carta 08, manifiesto político en el que se pide un cambio político en China, están cumpliendo 11 y 10 años de prisión, respectivamente, por incitar a la subversión. Ambos habían cumplido ya penas de cárcel anteriormente por su participación en el movimiento estudiantil de 1989.

Otras personas acusadas últimamente de incitar a la subversión son el activista Hu Jun y el escritor Ran Yunfei.

viernes, 3 de junio de 2011

LIBERTAD





Catupecu Machu

viernes, 27 de mayo de 2011

Economía Social de Mercado

La economía social de mercado fue el principal modelo económico usado en Europa Occidental durante la Guerra fría. Fue ideado e implementado originalmente en la República Federal Alemana, y recibió la denominación de Soziale Marktwirtschaft en alemán.
 
En la Alemania Occidental, la Economía Social de Mercado fue planeada e implementada por el democratacristiano Ludwig Erhard, Ministro de Economía bajo la cancillería de Konrad Adenauer y bajo su propia administración entre 1963 y 1966.
 
Si bien el concepto original representaba un fuerte acercamiento a las teorías del ordoliberalismo o neoliberalismo alemán, con el tiempo su significado fue ampliado a teorías económicas del ámbito socialdemócrata, pese a que sus ideólogos originales eran contrarios a dichas políticas.
 
Modelo
 
Los defensores del modelo de economía social de mercado sostienen que el sistema económico más eficiente y que genera mayores niveles de riqueza es la economía de libre mercado, pero para que esta funcione bien, necesitaría mantener un alto nivel de competitividad, de tal manera que toda la sociedad resulte beneficiada del libre comercio; para cumplir con ese rol, el Estado debería tener una activa política contra los cárteles, monopolios y oligopolios, ya que esas deficiencias del mercado atentarían contra la economía libre, y por ende contra el bienestar y la estabilidad social. En el terreno social, la ESM defendía una política en ayuda de los ciudadanos más vulnerables socialmente, pero enfocada sólo a paliar las situaciones cambiantes de la vida y como mecanismo de reintegrarlos a la economía de mercado, que sería la responsable de devolverles el bienestar; no tenía como fin la ampliación permanente del Estado ni la creación de un Estado de bienestar como proponía la socialdemocracia de los años 50'.
La Economía Social de Mercado tiene como objetivo el mantener un equilibrio entre un alto índice del crecimiento económico, baja inflación, bajo nivel de desempleo, buenas condiciones laborales, bienestar social, y servicios públicos, por medio de una economía de libre mercado y políticas públicas tendientes a mantener esa competitividad sumado a políticas sociales paliativas. Pese a que se le suele relacionar como un punto intermedio entre socialdemocracia y liberalismo, los mecanismos de intervención económica propuestas por Erhard y los ideólogos de la ESM no eran necesariamente agresivos con la propiedad privada como lo serían los socialdemócratas, sino que buscaban utilizar mecanismos del mismo mercado para distorsionar lo menos posible la realidad.
Pese a que algunos ideólogos de la ESM como Wilhelm Röpke (foto) guardaban relación con la Escuela Austriaca de Economía y fueron parte de la Sociedad Mont Pelerin, la ESM mantenía grandes diferencias con el liberalismo tradicional, al punto que Friedrich Hayek diría que no podía haber una economía social de mercado, debido a que el mercado ya sería social por sí mismo.
En una Economía Social de Mercado, los contratos colectivos de trabajo están frecuentemente organizados a nivel nacional, pero no entre corporaciones, sino entre organizaciones nacionales de empresarios y sindicatos nacionales.
Importantes figuras en el desarrollo del concepto son Franz Oppenheimer, Walter Eucken, Wilhelm Röpke, Franz Böhm y Alfred Müller-Armack. Parte importante de la teoría también se debe al trabajo de la Escuela de Friburgo, a la cual pertenecían varios de los personajes citados anteriormente
Para Alfred Müller-Armack, quien originalmente acuñó el término Soziale Marktwirtschaft, la Economía Social de Mercado requiere la observancia y cumplimiento de siete principios fundamentales:
  • Sistema de precios cercano a la competencia perfecta
  • Estabilidad de la moneda
  • Acceso libre a los mercados
  • Propiedad privada
  • Libertad contractual
  • Plena responsabilidad de políticas fiscales
  • Transparencia económica
Los cuales debían tener como límites, cinco principios reguladores:
  • Control estatal de monopolios
  • Políticas redistributiva de ingresos
  • Reglamentación del trabajo
  • Garantía jurídica
  • Salario mínimo
Es necesario señalar que la postura de Alfred Müller-Armack, si bien representaba a un sector de los teóricos del modelo, también difería de otros autores como Walter Eucken, para quien el Estado no debía ampliar tanto sus funciones.
Definir qué países aplican o se acercan al concepto de Economía Social de Mercado es un tema de poco consenso. Diversos países que se declaran como economías sociales de mercado, en la práctica aplican legislaciones sociales o económicas que, si bien tienen elementos propios del modelo, también se alejan del mismo en muchos temas. Es muy común el confundir la ESM con el Estado de bienestar, pese a que sus ideólogos eran fuertes críticos de dicho sistema:
"Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista, y la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esta tutela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que a la postre sólo produce súbditos, pero forzosamente tiene que matar la libre mentalidad ciudadano, sino también porque esta especie de autoenajenación, es decir, la renuncia a la responsabilidad humana, debe llevar, con la paralización de la voluntad individual de rendimiento, a un descenso del rendimiento económico del pueblo".
 
Ludwig Erhard
"La política financiera pública del viejo estilo se convierte en un socialismo fiscal que socializa cada vez más la utilización de los ingresos.De esta forma, se hace cada vez más patente, por desgracia, que esta expansión de la economía estatal que, al modificar sus objetivos, avanza decididamente en una orientación socialista, no sólo se convierte en una de las fuentes de la constante presión inflacionaria, sino que a la larga ya no podrá conciliarse con un sistema de economía de mercado".
 
Wilhelm Röpke
No debe confundirse con el concepto de la economía social ni de los mercados sociales, pues éstos obedecen a diferentes criterios.
Historia
El origen de la Economía Social de Mercado se encuentra en los trabajos de diversos economistas e intelectuales alemanes de los años 30' y 40' como Wilhelm Röpke, Alexander Rüstow (foto) y los miembros de la llamada Escuela de Friburgo, quienes buscaban idear un modelo económico capaz de ser una alternativa al -entonces desprestigiado- liberalismo tradicional y a las economías centralizadas de moda en aquella época. Pese a que en esos años fueron ignorados y, en varios casos incluso reprimidos, con la llegada de los democratacristianos, especialmente de Ludwig Erhard, al gobierno de la República Federal, sus teorías serían una de las principales influencias en las políticas del nuevo gobierno.
A mediados de los 50', el modelo ganó popularidad en Alemania Occidental y en Austria, debido a que en ambos países se le identificó con sus respectivos milagros económicos.
El éxito de la Economía Social de Mercado en Alemania haría que sus políticas fuesen una poderosa influencia para buena parte de los gobiernos de Europa occidental durante la década de los 60'; sin embargo, en este mismo periodo, el concepto comenzó a ser utilizado para denominar a muchas de las políticas llevadas a cabo por administraciones socialdemócratas, las que no siempre guardaban relación con la teoría original y que llevaría a una confusión que perdura hasta el día de hoy con respecto a los límites entre el Estado benefactor y Economía Social de Mercado.
Posterior a la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, la mayoría de los partidos de democratacristianos lentamente se movieron a favor de políticas económicas de corte más liberal, mientras que un sector de la socialdemocracia sufrió un cambio similar, desarrollando la Tercera Vía. Este fenómeno dio origen a un nuevo interés por estudiar la Economía Social de Mercado y buscar respuestas en dicho modelo para las necesidades del mundo globalizado de hoy.
Se puede encontrar un artículo referente a la economía social de mercado en el proyecto de Constitución de la Unión Europea.
La Unión obrará en pro del desarrollo sostenible de Europa basado en un crecimiento económico equilibrado y la estabilidad de los precios, una economía social de mercado competitiva, tendente al pleno empleo y al progreso social, y en un nivel elevado de protección y mejora de la calidad del medio ambiente.
 
Art. I-3, Tratado por el que se establece una Constitución para Europa
 
Bibliografía
  • Ludwig Erhard: Economía social de mercado: su valor permanente, edición y presentación Ignacio Miralbell, Madrid: Rialp, 1994
  • Horst Friedrich Wünsche: "Ludwig Erhards Soziale Marktwirtschaft: Eine Bilanz"; en Orientierungen zur Wirtschats- und Sozialpolitik, 112 (Juni 2007), S. 81.89
Fuente: Wikipedia

jueves, 26 de mayo de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿POR QUÉ SOY LIBERAL? Los nuevos derechos sociales y el liberalismo

Es grande también, hermosa, llena de perspectivas trascendentales, la educación del pueblo, la redención del indio. En materias agrarias tenemos programa para cinco lustros, en el cual podemos ponernos fácilmente de acuerdo los hombres previsores de los dos partidos. Hay una injusticia inveterada, tradicional, con los colonos, aunque hay colonos que, aleccionados por vagabundos comunistas, aspiran a que lo ajeno sea propio. Hay una infamia, como el llamado concierto del departamento de Bolívar, contrato horrendo mediante el cual un hombre pobre se alquila, por un salario escaso, de por vida. En La vorágine elevó su voz sonora José Eustasio Rivera contra el peligro mayor de la selva, que no es la fiera hambrienta, ni el caiman con sus mandíbulas voraces, ni la hormiga tambocha que pudre cuanto toca, ni las serpientes, ni los vampiros, ni las exhalaciones pútridas, ni el zancudo, ni los perfumes venenosos, ni las flechas. Ese peligro máximo está en los libros diario y mayor de los caucheros. Es la iniquidad del explotador de la miseria, el verdugo del hombre, que por una simple prenda de vestir obliga al compromiso del trabajo por años, y que por una pequeña suma, indispensable para las drogas con que ha de aliviarse un ser querido, oblige a quien la obtiene a ofrecer los servicios de quien todavía no ha visto la luz triste del mundo.

En la selva hay seres que nacen peor que esclavos. En los latifundios hay trabajadores que en muy poco se distinguen de los semovientes. Sobre el surco se mantienen, desde que Dios manda su luz hasta cuando la quita, por un pago irrisorio. Viven sin alegria, sin cordialidad, sin el sentido humano, atenaceados por la necesidad, perseguidos por la obligación, sin la posesión de ellos mismos, para morir cualquier día como una bestia que se echa, como una mosca que se aplasta, hermética la faz, tristes los ojos, incapaz el alma de una protesta, de una rebeldía, mientras la tarde en que se hunden es apenas presagio de la aurora, igualmente melancólica, que se abrira, cuando se hayan ido, para todos los suyos.

El corazón, el cristianismo, el interés, todo se junta en el impulso único de acabar con esa desventura. Liberalismo y conservatismo quieren la parcelación inteligente, la compra por el Estado de terrenos que pueda dar a los cultivadores, la colonización respetada y amparada, fomentada también con la entrega de herramientas, con el suministro de fondos, en la pequeña proporción que las circunstancias lo permitan, pero en una que por lo menos indique la iniciación del programa. Muchas campañas análogas pueden llevarse a cabo. Ahí desaparece propiamente el color rojo o azul de la bandera. En materias económicas se impone, antes que la doctrina, la conveniencia nacional, con estudio detenido de los factores que concurren a la producción, de la índole de las gentes, de la posibilidad de los mercados, porque la interdependencia del mundo no tolera experimentos doctrinarios, sobre todo en países pequeños y en países jovenes, cuando se ponen en peligro las fuentes mismas de la riqueza. Aunque es muy hondo y frecuentemente cierto el concepto de Jules Lemaitre, de que "el hombre, a medida que su condición material mejora, descubre nuevas maneras de sufrir", no ha de olvidarse que no existe un disolvente peor que la miseria. Es la madre de la desesperación, del crimen, de la rebeldía, de la progresiva anulación de la conciencia. El on devient moral des qu'on est malhereux de Proust es muy relativo. Los días sin pan no engendran pensamientos pacíficos. Hay que procurar que el pan no falte en la rústica mesa del obrero.

Lo económico domina lo moral, lo social, lo internacional, lo biológico. Siempre ha estado presente en todos los conflictos, en todas las matanzas, en todas las revoluciones, pero es desde el empuje socialista del siglo XIX cuando ha cobrado fuerza , para convertirse en lo esencial de los programas de todos los partidos. La gallina en la olla del pueblo, mostrada como ideal por Enrique IV, había sido ya el panem et circenses de Juvenal en su sátira. Y fue acaso el hambre la explicación recondita, en tiempos anteriores a la historia, de las luchas de clanes y de tribus. Brillat Savarin decía que a la humanidad le interesa más la confección de un nuevo plato que el descubrimiento de un astro. Concepto de gastrónomo, indudablemente se hace más intenso cuando contempla el problema de la ración necesaria. Para la verdadera redención del pueblo hace falta el apóstol que haya sentido en la came sus dolores. Nada arreglan, ante descomponen, los predicadores de un credo prematuro, en el cual no tienen fe, pero caya utilidad pecuniaria reconocen, hábiles en el arte de extraer a los siervos de la gleba la cuota que, no a ellos sino al solicitante, le sirve. Aquí tenemos ya una larga lista de embaucadores, de diestros capitanes que no pasan la línea del peligro y huyen en el momento de prueba, después de haber empujado a la violencia, con palabras falaces y de encono, a los seguidores sumisos, para ir a disfrutar mansamente del dinero que les han sonsacado.

Así también los cazadores de votos. Programas deslumbrantes de un paseo electoral, censuras cáusticas al capitalismo, del cual quisieran vivir o hacia el cual van acercándose con sus procedimientos de logreros, para olvidar el día del triunfo las promesas, engañar la opinión y cobrar, a la burguesía que dicen detestar o al gobierno que fingen combatir, la influencia conseguida en el pueblo: esa es la historia, en todas partes, de esos arrivistas. Tienen elasticidad de serpiente. Se adelgazan y cuelan por cualquier grieta. Al menor descuido aparecen desempenando un cargo público, o se pasan al partido contrario si a sus personales intereses conviene, porque no es sino eso, o la curul en la cámara, o las monedas del chantage que aseguran el silencio, lo que ansiosamente buscan. El campesino, el obrero, se dan cuenta ya tarde de que lisa y llanamente fueron esquilmados.

Todo, en resumen, para adelantar, pare moverse, para transformarse , viene a ser una labor de educación. Educación arriba, educación abajo. Enseñanza gratuita y enseñanza práctica. Formación del criterio para acostumbrarlo al análisis, a la investigación, al examen de cuanto como verdad se da y que puede no serlo. Entre nosotros fue llevado el concepto de libertad al extremo de condenar la enseñanza obligatoria como una violación del derecho de no hacer nada, como un atentado contra esa única propiedad, decía Murillo, del desocupado: su tiempo. Escritores liberales sostuvieron, con un caudal de razones, tal principio. Después la enseñanza obligatoria fue canon liberal, al cual se opusieron los conservadores con estrépito, hasta llegar, en los tiempos que corren, a una fórmula que en teoría es excelente: enseñanza obligatoria con libertad, para los padres, de escoger la escuela. Al jacobinismo le repugna, por cuanto anhela vaciar los criterios en ciertos moldes de aberración y de odio. El catolicismo no es amigo de la libertad de enseñanza, aunque alega el derecho en dondequiera que se halla sometido. El verdadero liberalismo reconoce como suya la nueva fórmula conservadora.

Hay quienes entienden la educación como el arte de circunscribir la propia libertad para no perjudicar la de otros. La definición es bella pero limitada. Más amplia y más honda es la de G

martes, 24 de mayo de 2011

¿POR QUÉ SOY LIBERAL? Nuevos problemas, nuevas ideas

Los partidos forzosamente han variado de programas. Muchos de los ideales liberales por cuyo triunfo corrió la sangre a chorros, quedaron consagrados como normas de las instituciones. Ya no se lucha por muchas cosas bellas que dieron a los brazos vigor y luminosidad a los ojos. Las libertades esenciales quedaron garantizadas en la constitución de 1886, enmendada y adicionada en 1910 y en años posteriores. La aspiración actual es darle una base económica y social a los partidos. Ya no se lucha por ideales tan hermosos como la libertad de prensa o la inviolabilidad de la vida. En el mundo civilizado, una vez obtenidas esas bendiciones, preocupa ahora el arancel, el salario, el latifundio, el derecho al trabajo. En esos campos hay muchas injusticias que combatir, muchos males que remediar, muchos ideales que realizar para el común provecho. Pueden desarrollarse también campañas que emulan en idealismo y en fervor con las de aquellos profetas, gladiadores y mártires que se bañaron de luz en el pasado.

Está ante todo, para hablar de Colombia, la elevación de la mujer, es decir, el mejoramiento de su condición civil, su igualdad en el campo de las oportunidades económicas, su protección contra las artes del seductor, las betas del embaucador, la mala fe de quien violó sus promesas. El problema es también universal o poco menos. León Daudet en un lindo libro, La mujer y el amor, referente a las condiciones del sexo femenino en Francia, nación de todas las revoluciones generosas, habla de "la mujer esclava". Si esclava es en el centro del planeta, ¿cómo no ha de serlo en las extremidades ? Todos estamos de acuerdo en que la mujer manda siempre, y puede no ser paradoja el concepto de Nietzsche acerca de la pérdida de su influencia a medida que conquista algunos de los ansiados derechos. Por el amor domina, es claro, por la dichosa o la vergonzosa tirania del sexo. Cuando Dios dijo a Moisés, cuenta Edmond Fleg, que le preguntara a Israel si quería la Tora, es decir su ley, fue a las mujeres a quienes primero se dirigió el profeta, porque sabia que todo depende de ellas, que a voluntad hacen la desgracia o la salud del mundo.

Aunque eso, a la postre, sea verdad, las leyes, hechas por hombres, la han esclavizado. Es inicua la dependencia absoluta, en cuanto a bienes, de la mujer casada. Y aunque choca con la costumbre y con la misma devoción del hombre pleno por la mujer, a quien quisiera sustraer de las pequeñas miserias cotidianas para mantenerla en un bono de idealismo, no hay que temblar ante la perspectiva de irla preparando para concederle, como ya lo han hecho naciones de alto vuelo, los derechos políticos. Mientras la mente masculina evoluciona, podrían las mujeres no ejercerlos. Pero la posibilidad de su adquisición y aun su consagración, mantenida en estado latente, servirían para irles dando la sensación de equidad y para ir restableciendo el perdido equilibrio, producido por la revelación, que la guerra europea hizo posible, de que son tan capaces como los hombres, y a veces más, para el desempeño de múltiples oficios y para el ejercicio de múltiples profesiones. La confirmación de la capacidad les ha permitido pensar, con razón en muchos casos, que también sirven para funciones directivas y para orientar la marcha del Estado. La valla que les impide ensayarlo es lo que en la mayor parte del globo ha venido a romper el equilibrio.