jueves, 18 de septiembre de 2008

Montaner sobre la Libertad

Es importante crear una especie de frente para la defensa de la libertad y le añadiría oportunistamente para la defensa de la libertad y el progreso. Nosotros nos hemos dejado arrebatar la idea que el progreso pertenece a los socialistas cuando son justamente los países socialistas los que menos progresan. Precisamente, los países que más progresan son los países que tienen, mantienen y sostienen ideas liberales por lo que hay que recuperar vocablos que tienen un peso importante en la opinión pública y van a servir para la lucha política.
En un frente deben estar los políticos, porque si no llegamos al parlamento no podremos cambiar la vida política del país, si no llegamos al ejecutivo no podremos cambiar la vida política, tienen que haber también pensadores en el campo político, en el campo económico, en el terreno jurídico, en el ámbito de las ciencias sociales, luchadores de los derechos humanos, y no solo caben todos sino que es fundamental que todos entren.
Es importante y vital la educación de la clase dirigente. Los países que han conseguido salir de la pobreza y sub desarrollo son los países que primero han hecho una operación muy importante, han educado a la clase dirigente
hasta hacer un consenso, por que por ejemplo Chile tiene una cierta solidez institucional y política y puede apostarse por su futuro, porque el 95% de su clase dirigente llegó a un consenso de hacia donde debe ir la nación, por lo que ahora nadie discute que el método democrático es la mejor forma de tomar decisiones políticas.
Nadie mas allá del 5% de “cabezas calientes” que hay en todas partes lo cuestiona, pero esa gente no puede alterar el rumbo del país, nadie discute que el mercado y no el dirigismo, la planificación, ni el estatismo, es el corazón económico de Chile, o de España o de Irlanda o de los países exitosos. Nadie discute que la globalización es conveniente, porque antes de la apertura y la integración al gran mundo, los chilenos tenían 200 empresas explotadoras y ahora tienen 2500 empresas.
Este año las exportaciones de salmón de los chilenos triplican las exportaciones de carne de los argentinos, 1700 millones de dólares, mientras que los argentinos van a exportar solo 500 millones en carne. A ellos nadie les puede contar, a toda la clase dirigente, que la globalización es perjudicial. Ellos coinciden con los chinos, quienes saben que gracias a la globalizaron 300 millones de chinos han abandonado la pobreza y en la India, 200 millones de personas han dejado de ser pobres.
Donde uno encuentra idiotas que piensan que la globalización nos empobrece es en América Latina. Pero hay cuatro acuerdos generales que son los cuatro vectores sobre los que se monta un país y eso lo ha entendido la clase dirigente.

Estos son el método democrático, el mercado como forma de realizar las transacciones, la globalización y en cuarto lugar, la convicción de que si no hay estado de derecho con instituciones, el resto de la sociedad no funciona. Si no hay instituciones que nos den la garantía de que no van a suceder cosas que pasan como que un funcionario arbitrariamente impide la creación de riqueza porque le da la gana o porque está esperando una coima o por cualquier otra cosa. Hasta que no venzamos eso y las transacciones se hagan dentro de las instituciones y el derecho nos proteja a todos y el poder judicial funcione, no hay garantía para que las cosas sigan por el camino correcto.
No hay que leer a Hayek o a Misses porque al liberalismo no se llega a través de una formación intelectual grande. Me gusta recordar a Adam Smith, que llegó a convertirse, sin darse cuenta, en el padre del liberalismo económico con la simple observación de la sociedad. Smith se dio cuenta que en las panaderías londinenses de esa época, por la mañana se cuece pan. Ese pan tiene cierta calidad, un precio más o menos uniforme y en ese entonces el 60% o 70% de la alimentación era pan, y es un alimento perecedero que a las 6 horas se endurece y ya no sirve para nada, y la pregunta lógica que se hizo fue, como estos tipos saben que cantidad de pan hay que fabricar? A que precio hay que venderlo?
Pues hay una cosa que se llama mercado que es un sistema de comunicación y otra cosa que se llama precio que es el lenguaje en el cual se comunica la información. Por eso no hay que conocer la teoría liberal, sino que hay que descubrirla del comportamiento de la gente, y a partir de
eso, el pensamiento liberal es siempre una deducción de lo que ocurre y ocurre mejor en el mercado y a partir de eso se construye la teoría, y no lo decide un pensador sino un tipo que está viendo lo que pasa y se puede llegar a la misma conclusión siendo un analfabeto, como en muchos lugares ocurre, son gente q defiende la libertad, la libertad de producir, la propiedad, porque les parece que es lo más natural del mundo.
Y alguien puede decir “si yo he creado con mi trabajo esta propiedad que es mía, porque me la van a quitar?” No hay que leer a Locke, no hay que leer a ningún tratadista para saber que existe el derecho a la propiedad, porque es evidente que si yo logro algo con mi trabajo nadie me lo puede quitar, ni nadie me lo debe quitar. Y si alguien se mete con mis ahorros, como en Argentina, esa es una violación del derecho de propiedad, y esa indignación que se produce en la gente es una reacción natural, la consecuencia que precisamente nosotros defendemos.
A veces es contrario a la intuición, es verdad, por ejemplo el tema de los precios, en una cultura como la nuestra es complicado defender la libertad de precios, porque es una cultura que está teñida por la superstición en prácticamente todos los ámbitos del comportamiento de que la gente que sabe es la que debe dirigir.
Entonces cuando se le pregunta a un peruano común y corriente “usted cree que el precio del pan lo debe fijar un peruano graduado en Harvard o lo debe fijar el mercado?”, la tendencia en nuestra cultura, en donde todos somos doctores y hay una especie de fascinación por el que sabe, nuestra
tendencia es decir que lo haga el señor de Harvard. Hay que luchar a veces contra dichas intuiciones primarias y contra los rasgos culturales que nos afectan, y ahí está la importancia de la pedagogía liberal.
Si hay un grupo político que cree en el fundamento de la defensa de los Derechos Humanos es el grupo liberal, que inventó y sostuvo la tesis, discutible, pero básica para nosotros de la existencia de derechos naturales, la madre del cordero, de donde surgen todos los Derechos Humanos, aunque hay algunos liberales que niegan la existencia de derechos naturales, pero eso enriquece el debate.
No basta con tener las condiciones para querer ser Presidente de la República, no basta con tener la sabiduría. Hay un elemento muy importante que es que la sociedad perciba a estas personas como esos líderes que ellos quisieran poner al frente, es la sociedad la que determina que una persona es presidenciable, o que quisieran verlo como senador o diputado, pero eso se ve en la acción política, en donde afloran las características que los convierten en líderes potenciales del país y que eso sea interpretado por la gente.
A algunos les es más fácil, como en 1990 un tipo que tenía la notoriedad y el prestigio de Mario Vargas Llosa, se convirtió casi por su peso natural en líder de la oposición, pero eso fue un fenómeno aislado. Hay que renunciar a la idea que el carisma político ya está definido en los libros y se dice quien tiene algo y quien no.

Hay algunos oradores mediocres, otros brillantes, pero eso solo se puede saber en la practica, y no hay como saber de antemano quienes serán los predilectos de la sociedad. No hay retrato perfecto del líder político.
Las cosas en el Perú pueden ponerse difíciles, el país está agarrado con alfileres, no hay instituciones políticas, no hay convicciones democráticas, no hay instituciones capaces de soportar la estructura republicana que es la más frágil de cuantas existen. Es una estructura política que está basada en la complicidad de la sociedad con las instituciones, la subordinación a la ley, el respeto por las normas y nada de eso está presente en el Perú. En este país, en 1992 cuando se dio un golpe de estado y se quebró la institucionalidad, el 90% de gente apoyó esa locura. Si mañana ocurriese una cosa parecida, puede ser que vuelva a pasar los mismo, por que? Porque hay un divorcio profundo entre la sociedad y el estado, una relación perversa de mucha gente que detesta el estado en el que vive, pero que simultáneamente al mismo tiempo espera que ese estado incompetente le solucione sus problemas, es una relación horrenda.
La responsabilidad de los liberales es que entendamos ese fenómeno dentro de la sociedad, y con terror vemos lo que pasa, porque estamos al alcance de cualquier aventurero. La locura que ocurrió en Venezuela, puede darse acá si mañana se establece un gobierno revolucionario de la locura castro-chavista en Bolivia, eso puede hacer metástasis en Perú y Ecuador y puede empezar a haber gente que de pronto empiece a ver la solución revolucionaria, q es la peor de todas, porque sencillamente es la renuncia
explícita a la república, a las instituciones y al derecho. Y de pronto vamos a confiar en un grupo de personas iluminadas que van a solucionar nuestros problemas, llenos de buenas intenciones, pero en realidad son unos locos que nos van a llevar al abismo, no tienen la menor idea de como se crea la riqueza, no saben nada, son unos locos que tienen una fantasía utópica en la cabeza.
Nuestros países están al alcance de eso, el Perú está al alcance de eso, puede suceder. La tarea de los liberales va más allá de la política, y es el rescate del proyecto republicano, el rescate de la república como modelo de estado en el cual se van a solucionar realmente los conflictos a sabiendas que es una estructura fragilísima. Tenemos la idea correcta, embrionariamente podemos solucionar el problema, pero tenemos que entender que en las circunstancias actuales la esencia de la acción política es 80% o 90% colaboración y 10% o 20% competencia.
La acción política a veces la podremos hacer directamente. A veces habrá que hacerla a través de otros partidos, a los que podamos influir moral e ideológicamente. La gran transformación liberal en Nueva Zelanda la hizo el partido laborista, que fue colonizado por un grupo de liberales que desde dentro de dicho partido impulsaron los cambios. En Gran Bretaña sucedió algo parecido en el partido laborista británico, en donde Tony Blair, quien es un tipo que tiene casi los dos pies en el pensamiento liberal. En el Partido Popular español, el componente liberal es muy fuerte, ahí hay una mezcla de liberales, conservadores, ex franquistas y otros.

Si puedo regresar a Cuba algún día será para crear un partido político, en realidad ya lo he creado, existe, pero es una cosa aun muy débil. Finalmente, la transformación de la sociedad se hace en los partidos políticos, en los parlamentos y cambiando la cultura política de la clase dirigente. Es una idea romántica aquello que un movimiento popular desde las raíces cambia la sociedad. Lo que hemos visto es que los 25 países que han dado un vuelco en los últimos 30 años ha sido por la transformación de su clase política.
Por lo menos hay cuatro vidas de las personas, no crean cuando les dicen que se están preparando para la vida, ya que por lo menos hay cuatro: la vida familiar, la vida profesional, la vida lúdica en la cual nos divertimos, y la vida social, la esfera en la cual realizamos nuestras profesiones, nos vinculamos con las otras personas, y esa vida en este país está podrida, prácticamente en toda América Latina está podrida, a excepción de Chile y en menor escala de Costa Rica, ni siquiera en México que puede encontrar pronto el camino del abismo, y vuelvo al origen de la reflexión que es el divorcio primario fundamental y peligroso entre la sociedad y el estado.
Cuando el conjunto de la sociedad, la masa crítica de la sociedad no se siente representada, vivimos en un polvorín, al alcance de cualquier locura. Esa labor de reconciliación, es tarea de los liberales, devolverle al estado la dignidad y las funciones adecuadas para que la sociedad se vea reflejada en el estado, aunque suene a contradicción. Si nos ven como enemigos del estado comprometemos aun más nuestra labor.

El liberalismo no busca demoler el estado, sino reducirlo a lo que debe hacer de una manera competente, para que todos entendamos que esa estructura que es el estado ha sido creada en nuestro beneficio y esos tipos que son electos o designados son servidores públicos para nuestro beneficio. Es una transformación de las relaciones. No debe verse al liberalismo como enemigo del estado. Que era Locke sino constructor del estado? de un tipo de estado que, claro no es el que ha surgido en América Latina, es una cosa distinta.
En el colmo de las actitudes del pensamiento antiliberal vi unas declaraciones de James Petras que es el apóstol ideológico del populismo marxista en su peor versión, es un tipo que enseña en New York y lo tienen como un guru de la izquierda neopopulista. Explicaba Petras la aparición de problemas de corrupción del Brasil de Lula Da Silva y decía que ello se debía el elemento neoliberal del gobierno de Lula, es decir que cuando ellos roban, no son los socialistas robando sino los neoliberales los que roban.
Pinochet afortunadamente fue un tirano ignorante en materia económica. Como ignoraba entregó esa parcela de autoridad a unos tipos que tenían una idea económica liberal, algo parecido a lo que sucedió en España en donde Franco también era un tirano ignorante en materia económica, que venia del nacionalismo y afortunadamente le entregó los asuntos económicos a un grupo liberal. Ellos hacen una reforma liberal que empieza en 1959, auspiciados y presionados por Estados Unidos y por la Comunicad Económica Europea.

Cuando se muere Franco en 1975 ya España había dado un salto extraordinario en el terreno económico, la clase dirigente incluyendo la oposición se había dado cuenta de la libertad económica, y aun cuando no se usaba la palabra, la globalización, pero la idea era la misma, la globalización era más que conveniente, la entrada de capitales extranjeros, la vinculación con grandes empresas, la recepción o intercambio de tecnologías extranjeras.
Así, cuando viene la transformación política nadie renuncia a ello porque había sido exitoso, porque los propios españoles no quisieron renunciar a ello. El éxito en el terreno económico hizo que los socialistas abandonen el marxismo, los comunistas abandonen el leninismo, nadie quería abandonar el nuevo modelo.
En Chile sucede lo mismo, los cambios empiezan en los 70, tienen una caída grave a principios de los 80 pero se recuperan y empiezan a crecer al 8%, 9%, 10% anual y la sociedad chilena ve el éxito económico de ese modelo, entonces se dice que los socialistas y demócratas cristianos chilenos renunciaron a la tradición populista y es verdad, pero quien primero renuncia a la tradición populista es el pueblo chileno que ve que hay un éxito económico y que no hay que renunciar a él. El talento de la clase política chilena y española es no tratar de enfrentarse a la realidad y a las entonces creencias de ambos pueblos y es que estaba funcionando la economía y se veía una mejoría clara en su modo de vida con lo que se estaba disminuyendo la pobreza. Hasta donde son responsables Pinochet y Franco? Tienen alguna responsabilidad en eso.

La inteligencia de los demócratas ha sido no acabar con eso. Pero hay pueblos que han hecho las reformas sin recurrir a la violencia. Y ahí tenemos a los irlandeses y neozelandeses que han logrado hacer los cambios sin pasar por la experiencia terrible de una dictadura porque la mayoría de las veces las dictaduras traen más pobreza y sobre todo, lo más probable es que al no solucionar el problema clave de cualquier sociedad, que es la transmisión autorizada de poder legítimo, cualquier avance que se produzca de una manera brutal se revierte y se destruye en el proceso de cambio hacia la institucionalización democrática.
Lo vivió Cuba, quien en los años 50 económicamente era una país un tercio más desarrollado que Chile y tenía el doble per capita que España, pero el gobierno de Batista fue ilegítimo en sus últimos años, por lo que cuando desapareció, vino la aventura revolucionaria y lo echó de ahí. Por tanto, no debe haber sustituto para la transmisión organizada de la autoridad.
El ejemplo chileno esta al alcance de cualquier pueblo latinoamericano. En Chile les explicaba la responsabilidad de que el proyecto no se hunda, porque si se hunde la experiencia de libertad y política, seria gravísimo.
La misma gente dice que el origen brutal de las dictaduras en Chile y España desautorizan el modelo, defienden la barbarie de Cuba porque supuestamente hay ciertos logros en el terreno económico y científico. Entonces resulta que los gobiernos de fuerza cuando son marxistas se justifican por su resultado y los de derecha no se justifican por su resultado y hay una contradicción lógica en eso. La verdad que ninguno se justifica.
los gobiernos hay que juzgarlos por los medios que utilizan y no por los fines que persiguen.
El gobierno de Toledo es frustrante. Yo lo traté cuando él era candidato, después lo vi un par de veces ya siendo Presidente y fue muy deferente conmigo, pero creo que tenía más interés en llegar a la presidencia que en cambiar las cosas y en hacer cosas.
En ese sentido creo que hay una frustración para los peruanos. Tuvo una buena oportunidad. Tenía unas características perfectas, era un hombre educado que había pasado por Stanford, tenía un origen étnico y económico, etc. Si hubiese sido Uribe o Lagos, quien es un excelente Presidente aunque venga del socialismo, si Toledo si hubiese creado dentro de su propio grupo político la posibilidad de un liderazgo que continuara su obra de gobierno, eso hubiera sido una cosa esplendida, porque ningún gobernante en un periodo presidencial puede cambiar la vida de un país en un periodo de cinco años.
En una generación si se cambia un país, pero hace falta continuidad. Por que no tuvo Toledo esa preocupación? Lo que él quería por sus necesidades psicológicas, personales, era llegar a la presidencia. Ya he visto a otras personas que cuando llegan a la presidencia, se sientan, respiran y dicen, y ahora que hago?

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