lunes, 30 de enero de 2012

La moral del desastre

por Armando Ribas
No hay una verdad en moral mejor expresada que la dicha por Ayn Rand al respecto: “Una moralidad que no puede ser practicada, es una excusa ilimitada para cualquier práctica”. Y esta es la situación en que nos encontramos hoy en este mundo supuestamente globalizado, se ha aceptado como principio que es inmoral la diferencia de ingresos intra e interpaíses. Podría decir entonces con Thomas Sowell que “ Un peligro puede ser mortal sin ser inmediato”. Y ¿Cuál es ese peligro? Puede haber dudas para dar una respuesta definitiva al respecto, por tanto antes de atreverme a tal empresa creo conveniente hacer algunas consideraciones previas.

La primera de ellas es histórica y ética por supuesto. La humanidad vivió por milenios en la más augusta pobreza, y sujeta a toda clase de enfermedades y a la guerra concebida como único medio de sobrevivir. Ese mundo hostil lo encontramos descrito en el Génesis. Cuando Dios echó a Adán Y a Eva del paraíso le dijo al primero: “Estarás sujeto a las enfermedades y a la muerte y ganarás el pan con el sudor de tu frente” La moral universalizada a través de as organizaciones internacionales, gobiernos y la media nacional e internacional, parecen ignorar aquella admonición del Señor. Así se ha aceptado la inalienabilidad de los llamados derechos humanos. Ya en el siglo XVIII Edmund Burke en sus comentarios a la Revolución Francesa había dicho:” Hay tanta gente obsesionada con los derechos del hombre, que han perdido la noción de su naturaleza”. Y yo diría que tal aseveración es hoy más que válida en referencia a los Derechos Humanos En ese sentido el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece:

ART. 25. “ Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia , la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios...”

Hemos convertido al necesidad en derechos, con lo cual, de hecho pretendemos enmendar al Génesis. O sea la palabra de Dios, y consecuentemente ignorar la naturaleza humana, y así como la realidad de la naturaleza en si, donde nada de lo que se establece como derecho existió, sino que vino por el arte del hombre. Y perdón se me olvidaba que también le dijo a Eva: “Parirás con dolor”.Que yo sepa eso ya no se cumple a partir de la anestesia, y aunque no está definido específicamente en el artículo citado no creo que no se considere un derecho el parir sin dolor. Ahora bien para que algo se convierta en un derecho, ese algo debe de existir y la historia nos muestra que ese “algo” sólo comenzó a existir hace muy poco tiempo Por ejemplo, la electricidad, la penicilina, la anestesia, los teléfonos, el agua corriente, por solo citar algunos ejemplos de los bienes que caracterizarían un nivel de vida adecuado conforme a la definición del artículo citado. El corolario de esta visión que Sowell denominaría de los “ungidos” es que si alguien no dispone de eso bienes es porque hay alguien que se lo impide. O sea la maldad del egoísmo que impera en el mundo a causa del malhadado sistema capitalista. ¿No?

Antes de continuar el análisis ético, volvamos a la historia y a la filosofía, empezando con el pensamiento sublime de Rousseau, tal como fuera expuesto en sus dos discursos:”Sobre las Ciencias y las Artes” y Del Origen de las Desigualdades del Hombre”.En el primero de estos discursos que le valiera el premio de La Academia de Dijon, sostuvo que tan pronto como las ciencias y las artes aparecían en el horizonte, así volaban la moral y las buenas costumbres. Es decir que este amigo del hombre lo quería volver al estado de naturaleza del buen salvaje. En el segundo este representante dilecto de los ungidos(socialista) sostuvo que el origen de las desigualdades surgió del reconocimiento de la propiedad privada. Por consiguiente tiene como presupuesto ético fundamental” que la tierra no es de nadie y sus frutos de todo el mundo. Parecería evidente que este pensamiento subyace en el artículo citado.

Fue Karl Marx el siglo XIX que siguiendo la doctrina rouseauniana sostuvo que el origen de la propiedad privada era la explotación, por tanto la inmoralidad del egoísmo de los hombres. Pero no obstante esta descalificación ética de la propiedad en el Manifiesto Comunista, reconoce que su odiada burguesía en solo cien años de poder había creado más riqueza que todas las generaciones anteriores juntas(SIC) Marx a diferencia de Rousseau no quería volver al estado de naturaleza, sino superar la escasés para alcanzar el reino de la libertad., y supuestamente el fin de la historia, pues se habría eliminado los antagonismos. ¿Qué diría si hubiera podido ver el tercer milenio y corroborar el fracaso de su discípulo dilecto Lenin , quien siguiendo sus directivas expropió a los expropiadores mediante la dictadura del proletariado?.

Marx pese a que le reconociera el éxito económico del mal llamado capitalismo, lo descalificó ética y psicológicamente, mediante sus teorías de la explotación y de la alineación respectivamente. Aunque parezca mentira esos presupuestos anticapitalistas sublimados y pretendidamente racionalizados científicamente por Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo, siguen vigentes, y de hecho subyacen la ética prevaleciente en la concepción de los Derechos Humanos concebida por los ungidos. En este ensayo Lenín sostuvo la tesis de que los caspitalistas cuando ya no podían explotar más en los países desarrollados, exportaban sus capitales a los subdesarrollados para continuar la explotación e incrementar sus ganancias. Es lo que se ha denominado el neocolonialismo, conforme al cual la inversión extranjera es similar a la colonización europea de Asia y Africa. Pero la realidad sigue siendo tal como la describiera Ayn Rand cuando expresó: “El capitalismo no inventó la pobreza, la heredó”.

Esta visión ética es la prevalece en esta nueva encrucijada política que vive la humanidad y que Samuel Huntington, erróneamenre a mi juicio calificara como “ El Enfrentamiento de las Civilizaciones”. Cualquiera que oye la constante prédica política nacional e internacional sobre la injusticia de la pobreza podrá darse cuenta que no existen diferencias sustaciales entre el Occidente racionalista y cristiano, y el supuesto Oriente fanático islamita. Sorprendentemente, la China que desde hace veinte años crece a la tasa del 9% por año no parece tomar partido en esta disputa ética. La China ha superado el desastre del Gran Salto hacia delante y de la Revolución Cultural dando un Gran Salto hacia Atrás. Es decir en términos marxistas ha abandonado la síntesis (socialismo) y ha vuelto a la antítesis (capitalismo) Y ese vuelco al capitalismo donde se reconoció públicamente el derecho de propiedad que se cuestiona en Occidente a través de los derechos humanos,ha sido llevado a cabo por el partido comunista en el poder, que ni hace terrorismo ni amenaza con las bombas nucleares de que dispone desde la época de Mao.

Es evidente entonces que ante esa visión ética de la supuesta inmoralidad e injusticia, hay alguien culpable de no repartir “los frutos de la tierra que son de todos” y que ahora se denominan dólares o euros. No hay otro culpable por supuesto que el egoísmo de los capitalistas, que solo se preocupan de incrementar sus ganancias. Así reina éticamente el socialismo, no obstante sus fracasos, y nos encontramos en la situación que describiera Von Misses hace más de 80 años, cuando en su Socialismo, dijo que el problema con el socialismo es que aun los que se le oponen, aceptan sus premisas esenciales.(SIC). Pero esta batalla ética que se está perdiendo en nombre de la igualdad y del pueblo parte de una premisa falsa. Esa premisa es que el egoísmo es solo el de los capitalistas (que producen), y la generosidad de los políticos (Que reparten). Se ignora así que a través de la historia la mayor manifestación del egoísmo-interés propio-fue siempre la obtención del poder político.

El otro error trascendente en las premisas éticas del socialismo es el considerar al mercado como una entelequia en la que privan los intereses privados y al Estado como otra entelequia que supuestamente representa como tal al interés general.Esta última falacia fue reconocida por el propio Marx, cuando discutiendo la Filosofía del Derecho de Hegel , dijo que los burócratas terminan por convertir sus interese particulares en intereses generales. La realidad es que el mercado no es más que un nombre que denomina al ejercicio de los derechos individuales, en tanto que el Estado es la lid del poder que sae ejerce por los políticos que lo forman.

Está visto que vivimos en el mundo previsto por Trasímaco cuando dijo refiriéndose a la naturaleza humana:”Su psicológica realidad es simple; el está para obtener lo que quiere y lo que quiere está estrechamente circunscrito: poder y placer son sus intereses exclusivos Para obtener lo que quiere este lobo debe usar el ropaje de la oveja de los valores morales convencionales. Su mascarada puede ser llevada a cabo poniendo el vocabulario de la moral convencional al servicio de sus propósitos privados”.O sea lo que vemos hoy y que también había sido descrito por Aristóteles cuando refiriéndose a la demagogia expresó que los aduladores del pueblo tendrían un gran partido (SIC)

Me voy a atrever entonces a contestar la pregunta inicial, y el gran peligro mortal es la demagogia universal que amenaza destruir al único sistema al que le debemos la creación de la riqueza que hoy se pretende distribuir El resultado será más pobreza y más enfrentamientos no de civilizaciones sino de interese políticos en nombre del pueblo y de la soberanía nacional. Es la consecuencia de justificar la delincuencia y el terrorismo ya fuere racional( marxista) o religioso (Fanatismo islámico) que es la forma de la guerra del tercer milenio. Y esa es la forma, pues una vez más los que la declaran no son los que sufren las consecuencias , como sería el caso de una guerra nuclear. Así el fanatismo racional o religioso es usado por los que detrentan el poder político.
en http://www.clubdelprogreso.com/index.php?sec=04_05&sid=17&id=4004

No hay comentarios: